En lo simple se esconde la verdad
Buscamos la verdad, las respuestas, el conocimiento en lo complejo de descifrar. Nos sentimos más inteligentes, cuando lo cuestionamos todo y dudamos de lo evidente.
Sin embargo éste autoengaño nos lleva por el camino equivocado, nos aleja de nuestro centro, aquel lugar donde tenemos que profundizar, allí donde están las respuestas más elementales.
Pero solemos negarnos esa oportunidad, creemos ingenuamente que interiorizar es algo muy fácil de hacer, que inclusive es una pérdida de tiempo. No hay más grande mentira, pero así es como se nos quiere hacer creer.
Distracciones por un lado y por otro, nos alejan de nuestro templo, aquel en el que se crean las cosas. Conociendo este lugar aprendemos que nosotros somos creadores de nuestro camino, y nuestro destino.
Pero si no avanzamos en aquel mundo interno día a día, nos perdemos de las verdaderas enseñanzas que hacen que al final nuestra vida funcione bien.
Consejo para empezar a entender lo que significa ingresar en el mundo interior. Cada noche, antes de dormir darse un tiempo de reflexión, intentando conectar con aquello que algunos llaman conciencia o fuente o campo vibratorio.
Lo importante es empezar a crear esa rutina de autoreflexión. Con el tiempo se empieza a comprender mejor el por qué de las cosas y dejamos de buscar impulsivamente soluciones afuera, sin una reflexión previa.
Parece algo sencillo, demasiado obvio, pero en lo obvio están las respuestas, y por ignorar estas obviedades nos perdemos muchas de las más importantes respuestas.
Más concentración nos da mejores posibilidades de crecimiento en cada actividad que deseemos fortalecer. Nunca olvidemos la importancia de la meditación u oración, con lo que uno resuene más en su interior.
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